Reflexiones del uso de la Telemedicina y Telesalud en la emergencia sanitaria

Desde el nacimiento de las TIC nació la telesalud, y con ella la telemedicina y la teleasistencia, las cuales han tenido un impacto importante en la salud y la atención de pacientes a distancia; ahora cobran gran relevancia para hacer frente a la emergencia sanitaria ocasionada por la pandemia del COVID-19.

La telemedicina tiene dos modalidades: asincrónica, en tiempo diferido con respuestas en horas o días; y la sincrónica, en tiempo real, que es más compleja por las comunicaciones, disponibilidad de médicos y el tiempo de conexión. La modalidad de teleconsulta por teléfono directamente entre el paciente y médico, sin el apoyo de otro profesional de la salud, genera nuevos retos en la atención.

Soy urólogo en Cirugía Pediátrica, trabajo en el Hospital Infantil de la Cruz Roja en la ciudad de Manizales y durante la emergencia he conocido algunos casos con complicaciones graves, que terminaron en Unidades de Cuidado Intensivo, porque la teleconsulta a la cual acudieron las familias, no pudo dimensionar la gravedad de la enfermedad y la evolución de la misma; pero el problema no está en la teleconsulta y sus conductas, sino en la dimensión y evolución de estas enfermedades. El desafio en la atención paciente – médico a través de la telemedicina o la telesalud está en poder reconocer por parte del profesional que realiza la teleconsulta, cuándo es de seguimiento estrecho y cuáles son los signos de alarma que deben ser complementados con exámenes clínicos y paraclínicos.

Un paciente por telemedicina (paciente – médico) con fiebre, vómito y dolor abdominal, tiene el riesgo que sea diagnosticado y tratado de forma ambulatoria, tratandose seguramente de una urgencia médica. Estos riegos conllevan, a que todo paciente que consulte por telemedicina debe saber que esta modalidad de atención es solo orientadora; el médico debe reconocer cuáles son los signos de alarma y advertirlos al paciente y familiares; el no mejorar, o el padecer otros síntomas, requiere consulta de nuevo y de  inmediato de forma presencial.

La teleconsulta es sólo orientadora en medidas médicas, y muchos pacientes, según su evolución, necesitan de atención preferencial para diagnósticos más precisos, que comprometen su salud y su vida.

El seguimiento de pacientes crónicos con enfermedades conocidas y manejados por sus médicos familiares a través de telemedicina, se configura como una muy buena opción; pero en pacientes nuevos, con signos o síntomas alarmantes, deben tenerse más cuidados y muchos de ellos, deben recibir ayudas más precisas de teleconsultas sincrónicas o atención presencial de ser necesario.

Mi llamado es a todos los médicos o personal de la salud que está atendiendo pacientes por telemedicina; a tener en cuenta que actualmente la responsabilidad médica no se comparte ni se delega. La telemedicina debe ser entendida como una responsabilidad compartida entre médicos, entidades y familia; saber reconocer por parte de todos cuándo hay signos de alarma que ameritan que la teleconsulta pase a una atención presencial; saber cuáles teleconsultas necesitan un estrecho seguimiento; y los padres o acudientes tener en cuenta que la no mejoría o el agravamiento del paciente, requieren un seguimiento más estrecho por telemedicina o visita a servicios de urgencias.  Debemos crear ALARMAS para remisiones oportunas y adecuadas cuando sea necesario; con el propósito de obtener todos los beneficios que hoy nos ofrece la virtualidad.

Oscar Salazar Gómez

Médico Cirujano Pediatra
Hospital Infantil de la Cruz Roja

Un comentario en «Reflexiones del uso de la Telemedicina y Telesalud en la emergencia sanitaria»

  1. En esta época he podido ver a muchos médicos haciendo “telemedicina”, dada la continencia, muchos de ellos cumpliendo los lineamientos de sus instituciones, algunos convencidos de su valor, muchos de ellos no convencidos, y con razones muy válidas como la que anota el Dr. Oscar Salazar en el post anterior, temores y riesgos reales. Es claro que la telemedicina no es perfecta para todas las situaciones y pacientes, por ello como siempre he argumentado la telemedicina igualmente NO ES PARA TODOS LOS MÉDICOS NI PARA TODOS LOS PACIENTES. Trabajar en telemedicina implica trabajar en un alto grado de incertidumbre por ende se requiere tener una gran capacidad para hacer una adecuada entrevista, se requiere tener capacidad para hacer una correlación clínica con la información proporcionada por el paciente, aun sin verlo y poder detectar signos de alarma o banderas rojas. En un porcentaje importante el paciente requiere una orientación clara por parte de su médico tratante. Poder tener el componente de video ayuda mucho. Todos sabemos que en muchos casos un adecuado diagnóstico se puede hacer sin tocar al paciente, obviamente esto no aplica para todos los casos.
    Lo que deseo reflexionar en este momento es en la disposición de un médico que haga telemedicina, no es para todos, no todos logran adaptarse y definitivamente no les gusta y eso es respetable y entendible, pero por ello se debe ser lo suficientemente honesto para no aceptar esta modalidad si no nos sentimos cómodos y no hacerlo únicamente “para poder facturar” porque se pierde la esencia de esta modalidad y de cualquier modalidad de atención en salud que es prestar un servicio con calidad y humanidad.

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